Adiós a lo bello
adiós a lo feo.
Adiós a todo aquello
que en infeliz hora
el estómago me avinagró.
Adiós a todos los que casi
me hacen vomitar
con su presencia.
Adiós a todos los que me
hicieron pensar que
este tren loco manejado
por boludos instintos y
aún más huevones
sentimientos tenía sentido
alguno que fuera.
Adiós...
¡Cómo me gustaría poder decir adiós!
¿Tierno, no lector?