lunes, 21 de mayo de 2012

Desde Huidobro hasta Joey Ramone
Desde Bertold Brecht hasta Cerati
De Platón a Nattram

De París a Buenos Aires,
y de ahí a Tacuarembó...
 ¿Y por qué no?, a Isla Negra y
a Parral.

Pero jamás de sien a sien.
Ya que entre sienes no hay tanto como

de Safo a Janis.
¿Por qué tiene que ser de amor?

¿Por qué de sentimientos?

¿Por qué de mí?

¿Por qué no puede ser de
animalitos o de florcitas?

O de duendecillos de jardín...

O de ideas soeces...

O de lujuria o de gula (mm... interesante... )

Y por qué no? Ya está! Una oda al salchipap :)

Suele pasar

Entonces, ¿qué?
¿Calmo?... calmo, calmo
¿Frío? Quizás

¿Me muevo o no?
Porque cada vez que
me muevo... las cago po.

Típico mío, ¿cierto?

Ah... mala cue'a...

Eso lo veré después...

Aunque suene procrastinador.

domingo, 8 de enero de 2012

Manifiesto

Me plasmo en estas páginas
por ser fiel reflejo de mí.

Por ser el único escape
íntimo a la rutina.

Por miedo a confundir
molinos con gigantes.

Por miedo a perder mi
vida a manos del mundo.

Quizás por qué.

Quizás por valentía,
quizás por ardor,
quizás por vanidad.

Tal vez por escribir
lo escrito.

Tal vez porque tiene
sentido y razón, dijese
Víctor.

O quizás por estar atrapado
en el significado de lo
que escribo.

Quizás mi límite lo marca
la tinta de mi lápiz, y mi
vida la marca la historia
de mis líneas como
desesperado.

Lo que es misterio
para ellos, es misterio
a su vez para mí.

El que encuentre sentido
a mi vida, quizás me encuentre
sentido a mí.

He escrito un diario.
Pero no es cualquier diario.
Es diario de imágenes.
Es diario público
pero secreto.
Ahí cuento lo más sórdido
de mí, cual retrato de
Dorian Gray.

El día en que el diario
se abra, consumirá mi vida y
la del que lo lea.

Ahí se encontrará la clave...

Necesito un minuto a solas con el viento.
Sólo para pensar...

La vi alejarse con su silueta al viento.
Cada lágrima hirió profundo en mí.
Creí que no lo sentiría, que mi corazón
estaría anestesiado por el sentimiento
que se fue. Pero vi dolor, desilusión.

Sentí que la rosa mutaba y sacaba
sus espinas lacerando mi mano.
Y al final, dejé caer aquella rosa.
Aquella rosa que llevé junto a
mi pecho, y en aquel momento dejé.

Lloro por aquella rosa, que no nació
para tener espinas.

Y aquel viento se llevó mis últimas
lágrimas por ella. Terminó la ventolera
y vino el aguacero frío a lavar la roja
tinta de sus besos en mi corazón.

Y así la vi irse con su silueta al viento...



Ésto quizás no es lo que clásicamente se pueda llamar un poema. Pero soy un convencido de que poesía no es más que el reflejo de cada quién. Ella fue lo mejor que me pudo haber pasado en esta vida, pero en algún momento, el sentimiento más hermoso de todos, te abandona; y sólo deja lugar al llanto durante tanto tiempo reprimido. Sólo me queda recordarla como la mujer que me hizo feliz y seguir caminando con la frente en alto como siempre lo hice.
Nadie sabe qué es lo que vendrá para nosotros... hasta siempre...