jueves, 12 de febrero de 2009

Condenados por siempre

Como un buey veo
con la monotonía del
blanco y del negro.

Mansamente vivo ésto.
Lo que me es atmosférico
me importa casi
nulamente. Lo que me
rodea en el mundo
me tiene sin más
mínimo cuidado.

Corren los dias, pasan las
horas. Noches para algunos
de iracundo furor y de
natural inspiración. Noches
para mí del color de una
tumba.

Se desvanece mi día, se
eterniza mi noche; como el eterno
martirio de las almas en pena.

Almas que en aquel mismo
rapto de furor renegaron
de su ser, y ahora vagan grises
y sin rumbo por este mundo
de colosos que tocan los
infinitos cielos...

Condenados por siempre

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